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Teen Angst

 

Yo iba a ver “La Naranja Mecánica”. Esa era mi intención. La película de Kubrick era un escalón iniciático en la larga carrera de un joven gamberro y sus amigos, todos, vándalos vocacionales.

Quiso el destino o mas bien nuestras torpes cabezas adolescentes que al leer los horarios en el periódico aquel jueves de 1985, al llegar a la Cinemateca Nacional situada en el viejo Museo de Bellas Artes, “La Naranja Mecánica” se acababa de exhibir y que ahora ponían otra película totalmente desconocida para nosotros mucho mas familiarizados con el cine de Chuck Norris y películas de Breakdance. Pero qué íbamos a hacer, decidimos entrar igualmente. La juventud es por lo general optimista por ser irreflexiva y necia, así que despreocupados nos pusimos a la cola para ver aquella “Los Matrimonios de María Braun”.

Fue en la cola para comprar el ticket, allí mismo en el folio fotocopiado y escrito a máquina, donde hacían una pequeña ficha técnica del film a exhibir y algún texto o entrevista con el director o alguno de los artistas. Fue justamente ahí, bajo las columnas dóricas del viejo museo en que me enamoré por primera vez de una Estrella del Cine Alemán. Era posiblemente el nombre mas cool que había leído/escuchado jamás… Rainer Werner Fassbinder… Quién puede tener un nombre tan increíble y no ser un genio? Qué clase de película sería aquella donde todos tenían nombres oníricos? Me sentía como aquel abogado londinense que se dirige al castillo de Drácula en una diligencia de caballos y los ojos del Nosferatu Fassbinder lo vigilan, lúbricos, por sobre de las montañas.

Sí, lo admito, era joven e impresionable y fue por eso cuando tan solo unos minutos después volví a caer enamorado de otra Estrella del Cine Alemán. Hanna Schygulla, rubísima, azorada en todo el film, sufriente en esa trémula Alemania de posguerra. Y qué nombre… Schygulla… bella y rubísima. Su actuación Realmente Me Conmovió.

 

Al finalizar la película se acostumbraba a hacer un pequeño coloquio donde los espectadores y un conocido intelectual, casi podríamos decir “de otra época” ya que a mediados de los 80’s seguía vestido como en la URSS a mediados de los 70’s, cambiaban impresiones y datos sobre la película. Yo tenía 14 años por lo que naturalmente aquella película, lenta, extraña, dolorosa, no la había entendido del todo, pero sí que me había fascinado… así que me quedé al cine-forum.

El intelectual-moderador se despidió invitando a los pocos que nos habíamos quedado a venir a los siguientes días del “Ciclo Fassbinder”. Así fue como pude ver nuevos títulos con nombres maravillosos, “Las Amargas Lágrimas de Petra von Kant” o descubrir a “Lili Marleen” antes que con la Dietrich y pude volver a caer enamorado de mas Estrellas del Cine Alemán como Margit Carsten. Realmente Me Conmovieron.

 

Pero no vine aquí a hablarles del cine de Fassbinder, nombre sonoro y seductor para un tierno púber hispano parlante, pero que traducido no es mas que “Tonelero” osea una persona que hace barriles. Yo vine para hablarles de vampirismo a través de la distancia y el tiempo, de seducción y de esos hilos de plata que se esconden tras las sincronías y las obras artísticas tejiendo telas de araña de coincidencias en las que quedamos atrapados.

Pocos días después de mi affaire alemán con Rainer Werner y sus chicas, me dirigí a casa de un amigo, vecino del barrio con hermanos mayores o algún primo estudiando en Londres o en USA, a cambiar unos discos. Y como aquel día de “La Naranja Mecánica”, yo iba a buscar un disco de los Smiths o uno de Bob Marley, juro que yo iba a “eso”. Pero otra vez el destino o mi torpe cabeza adolescente me llevarían por otro camino. Hoy estoy convencido que el propio disco me hizo un hechizo para que me lo llevara. Como dicen los New Age: yo no escogí el disco, fue el disco el que me escogió a mí.

Tras la visita y llegando la hora de partir, rebuscando entre su colección de discos apareció de pronto entre las yemas de mis dedos un curioso disco que me atrajo tanto el nombre del grupo y el confuso título dado mi corto nivel de inglés, “Thirty Thousand Feet Over China” porque –pobre de mí- los interpreté como si de un grupo de punk o post punk mas bien movidito se tratara. Se llamaban The Passions, no podían ser malos con ese nombre medio sexual y lo que me convenció aún mas era que el sello que los editaba era el seminal Fiction Records, “el sello de The Cure”, que para ese entonces era un novedad de rabiosa actualidad en mi mundo siempre pasado de moda.

Cuando llegué a mi casa ya era de noche aunque temprano y puse la aguja del tocadiscos sobre la primera canción de aquel disco esperando un guitarrazo a lo The Clash o un ritmo speedico como “Grinding Halt” que me encantaba… pero no fue así, la música que me regalaban The Passions era una fría y a la vez, ultra cálida melodía como el teen angst que vivía, por supuesto que estaba en la línea de todos aquellos grupos ingleses que me gustaban, pero era realmente buena aquella música. Busqué la carátula y justo, a la vez, exactamente como si lo cantara al mismo tiempo en que yo leía el título de aquella canción, la hermosísima y envolvente voz de una chica (que además con toda seguridad debía ser bellísima) Realmente Me Conmovió, She Really Moves Me, y me sumió en una espiral donde todo desapareció, mi casa, los muebles, las paredes, los cuadros se habían desvanecido y flotando en un gran viaje, largo como una era geológica, pero de unos 4 minutos en “esta” dimensión entré en el vértigo de las miles de hojas de cebolla de los tiempos y el sense of wonder extásico.

Creo que nunca regresé.

 

I’m in love with a German film star
I once saw in a bar
Sitting in a corner in imperfect clothes
Trying not to pose
For the cameras and the girls
It’s a glamorous world

I’m in love with a German film star
I once saw in a movie
Playing the part of a real troublemaker
But I didn’t care
It really moved me, it really moved me

I’m in love with a German film star
I once saw in a bar
Sitting in a corner in imperfect clothes
Trying not to pose
For the cameras and the girls
It’s a glamorous world

I’m in love with a German film star
I once saw in a movie
Playing the part of a real troublemaker
But I didn’t care
It really moved me, it really moved me
It really moved me, it really moved me

I’m in love.
I’m in love.
I’m in love.
I’m in love.
I’m in love.
I’m in love.
I’m in love.
I’m in love.
I’m in love.
I’m in love.
I’m in love.
I’m in love.
I’m in love.