Ciudad

Tanta calle ha pasado bajo mis pies

ya mis ojos le han dado duro a la ciudad

he sorbido su aliento de prostituta ebria

su olor a plástico y metal

sus rincones siempre me han cobijado

protegiendo mi fiel locura

mis ansias perdidas

alimentando mi alma endeble

castigando mi sorda rabia

mi ciudad todas las noches se tiende sobre su valle

en espera de sus devotos y sus odas

jamás faltamos a la cita

nunca cesa nuestra adoración

ella es tierna, caprichosa y violenta

como toda amante.